Solo pienso en ti
(Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán)

Periodo de entre-rosas

Como suele ocurrir a menudo, lo bueno sucedió en el último momento: “…llegó el The End antes de que la película hubiera empezado“, me dice Rosa en su primera carta (15-X-1980). Y es que no sé por qué ni a qué, al poco de enrollarnos, me volví a Málaga, eso sí, con una sonrisa permanente en la boca y gran parte de mi cerebro ocupado por ella. Probablemente no tendría ninguna excusa técnica para quedarme en Madrid y yo todavía no trabajaba y dependía de mis padres (*).

En consecuencia comenzó nuestra correspondencia epistolar (mi primera carta tiene matasellos de 8 de octubre). Los meses que transcurrieron desde octubre de 1980 a mayo de 1981, ambos inclusive, fue mi periodo de entre-rosas, en el que estaba mayormente en la luna o por las nubes, y cuando por imperativo de la existencia y la coexistencia tocaba volar a ras de suelo, lo hacía por lo general la mar de sereno y contento. Por fortuna, durante este periodo, yo volví a Madrid a mediados de enero, si mal no recuerdo a presentar el proyecto fin de carrera, y estuve con Rosa hasta finales febrero. Ella, por su parte, vino a verme a Málaga en abril con una comitiva formada por Merche, mi amigo Luis, sus hermanos Concha y Ramón, y su cuñada Ani. Allí estuvieron unos días antes de continuar el viaje hacia Granada al que en un principio me iba a sumar yo.

Para tratar de estructurar y de comprender este periodo, tengo que recurrir con frecuencia a dicha correspondencia, además de estrujar con mucho esfuerzo mi poca memoria tratando de descifrar recuerdos vagos, datos imprecisos.


Viaje a París a finales de 1980

 



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En Paris con unas amigas. Fin de año de 1980 y primeros días de enero de 1981. Me trajo unos pendientes...
En la imagen superior, con Begoña González en un puente del río Sena. Rosa lleva puesto su pañuelo palestino.
En los 70 conoció en Londres a un palestino, y fue entonces cuando fue plenamente consciente de que
había gente por el mundo que no tenía país (se lo habían robado) y lo que eso significaba...

Abajo, en la foto de la izquierda, también con Begoña, vistiendo el precioso jersey blanco de cuello alto
que le había hecho su madre y que tanto se ponía en invierno durante nuestros primeros años;
y en la de la derecha, con Ana Soto, Begoña y Patricia delante de Notre Dame.

Con Ana, tenía una relación telepática especial. Pasaban meses sin verse y de pronto un día se acordaba
machaconamente de ella y la llamaba, o su amiga se le adelantaba y se ponía en contacto con ella.
En bastantes de estas ocasiones Ana lo estaba pasando mal por problema familiar grave
o estaba preocupada por algún asunto personal importante.


Bon
   
 
Voyage

Anda, ve,
gira del derecho
y del revés,
crece hasta no verte
los pies.
Y vete lejos hasta volver.

Sube y baja
con el vaivén,
recorre el mundo
y los sueños,
carga a tu espalda
risas y desengaños,
amores de ensueño
y llantos.
O mejor: échate a cuestas
lo que no pesa,
y vuela sin ninguna idea
en la cabeza
hasta que no te reconozcas.

Anda, vete
si quieres sola,
si no quieres
compañero de viaje
en tu camino
de ahora.

Vete, que yo te espero a solas
soñándote viajera.

Bon
   
 
Voyage

Soñándote viajera (Solitarios).
Juan Rguez. de Tembleque

 



Creo que fue en febrero de 1981 cuando hicimos nuestro primer viaje de novios. Fue a Cuenca, un fin de semana largo, en autocar de línea regular de la empresa AUTO-RES. Pernoctamos en una pensión cuyas ventanas y balcón aparecen en la postal de arriba; por eso la conservo desde entonces. Aunque apenas se ve, una flecha dibujada con bolígrafo de tinta azul la señala. Se encuentra un poco a la izquierda del centro de la imagen.

En aquella época el casco antiguo de la ciudad estaba bastante abandonado y despoblado tras el auge de los años 50 y 60, en que Tapies, Carlos Saura y otros artistas vinculados al arte abstracto la pusieron de moda. Sin embargo mantenía su encanto, incluso tal vez el aire decadente que impregnaba sus rincones, con callejuelas apenas transitadas e iluminadas, paredes desconchadas, etc., la hacía para mí más atractiva. La misma sensación que tuve en Venecia el primer año que la visité, 1971, en el que la economía italiana no debía de estar muy boyante.

Allí comimos, como está mandado, pipas en la escalinata de la catedral, probamos lo zarajos, visitamos las casas colgadas y el museo de arte abstracto, callejeamos y quedamos una noche con Gerardo, un chaval conquense muy majo, compañero mío de la escuela de Ingenieros Industriales de Madrid.

 

Cuando el amor llega así de esta manera

 

Preciosa dedicatoria que me hizo Rosa en el libro Inventario (poesía 1958-1978), de Mario Benedetti, que me regaló por mi 27 cumpleaños. Ese mes de febrero lo debí pasar en Madrid, la mayor parte del tiempo con Rosa.

Se trata de los primeros versos de una de las poesías contenida en dicho libro, titulada "Viceversa", que reflejan muy bien su estado de ánimo en ese momento respecto a nuestra relación: tenía miedo a enamorarse, y sentía rabia por enmorarse, por la sencilla razón de que no quería perder el control de sus sentimientos y de su vida, pero estaba ya profundamente enamorada, y en buenas manos. Y por supuesto, viceversa.



6-IV-81

¡Hola guapo!. Ya se me ha pasado la mala racha del fin de semana, no sé qué te pondría ayer en la carta, pero es que estaba muy cabreada conmigo. Me jodía muchísimo ver que me apetecía estar contigo, que te necesitaba y que había caído en lo que siempre he tenido miedo a caer, querer de verdad a alguien. No podía soportar verme en esa situación. Pienso que esa era la causa principal de mi mal estado. Estuve llorando como una idiota, pero sobre todo de rabia. Bueno pienso que también influyó que hoy me ha venido la menstruación, lo cual me afecta bastante en el estado de ánimo. Hoy estoy mucho mejor, más animada y sobre todo me alegro mucho de quererte.


8-IV-81

…Ayer estuve con Francisca y dice que no me reconoce tan enamoradilla como estoy. La verdad es que después del cabreo del domingo, se han reído mucho de mí, en principio no sabían por qué coños lloraba y estaba tan rabiosa. Ahora ya he explicado lo que me pasaba y se ríen de mí, pues por un lado está la Rosa de siempre, la que está en contra de muchas cosas, y por otra la Rosa (enomoradilla) de ahora, que se le vienen todos sus esquemas anteriores al suelo. Cuando todo va bien y es bonito, las dos Rosas se llevan de puta madre, pero cuando llegan los momentos difíciles, una no quiere estar en esa situación y la otra sí quiere, y vienen las rabietas momentáneas, que se pasan y todo ha terminado. Te quiero más.


Estos dos fragmentos de cartas muestran como Rosa se revelaba inútilmente contra el amor.
Además, según su carta astral, parece ser que estábamos predestinados;
y "cuando lo manda el destino no lo cambia ni el más pintao",
que dice Ruben Blades en su canción Pedro Navajas



Sobre de una de esas cartas, que por cierto está escrita con pluma.
¿Quién se acuerda de las estilográficas?. Pues a Rosa le encantaban y durante mucho tiempo
las utilizó para escribir. En general le gustaba mucho el material de papelería,
especialemente si era de colorines.

Desde que me fui de Madrid a Málaga, a principio de octubre de 1980, hasta que regresé a Madrid
para vivir con Rosa y compañía -en este último caso no tan intensamente- en mayo de 1981,
me carteé con Rosa y también, en menor medida y sobre todo al principio,
con Merche y Concha, todas ellas entonces fans de un servidor.


 


Viaje a Málaga en abril de 1981




En una playa, probablemente de Marbella
(Foto: JRT ?. Málaga, abril de 1981)




En la Alcazaba, Gibralfaro o Jardines de Puerta Oscura (izda.) y en Puerto Banús (dcha.).
A veces, como en la foto inferior, tenía cierto parecido con Lola y Lolita Flores.
Para comersela..... (Fotos: JRT ?. Málaga, abril de 1981)

 

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En Puerto Banus

 


De izquierda a derecha: Luis, Merche, yo, Rosa y su hermana Concha.
Castillo de Gibralfaro, Málaga (Foto: Ramón González, abril de 1981)


Luis, Merche y Rosa en el Castillo de Gibralfaro de Málaga (Foto: Ramón González, abril de 1981)

Rosa, recogiéndose el pelo, con Ani y Merche en algún lugar de Málaga que ahora no reconozco (Foto: Ramón González, abril de 1981). Cuando conocí a Rosa calzaba zuecos y vestía frecuentemente calcetines blancos




De izquierda a derecha: Rosa, yo, Concha, Luis, Merche y Ani. Frigiliana, Málaga
(Foto: Ramón González, abril de 1981)

 

Rosa, un tanto vacilona y feliz y sonriente, caminando por la calle
César Riario de Pedregalejo, mi barrio en Málaga
(Foto: ?, abril de 1981)

En dicha calle se encontraba la pensión de mala muerte donde nos hospedamos,
la cual estaba muy cerca del paseo marítimo y de los chiringuitos
a que hago referencia más abajo. También de Zambra,
Barbacoa Jazz, Wizz y otros bares de copas
de la movida malagueña de entonces,
que se centraba en Pedregalejo

Lo curioso es que Rosa ya había estado por esa zona antes de conocerme.
Fue en un viaje con Francisca. No recuerdo dónde, pero hicieron auto-stop
y les paró un señor muy amable que les llevó a Málaga, hasta el camping
de Los Baños del Carmen. En plena lluvia, les ayudó a montar la tienda,
y no sólo eso, sino que les invitó a espetos, chanquetes y coquinas
en uno de los mejores merenderos de la playa del barrio,
creo que en El Cabra o El Lirio.

 


Rosa, Ani y yo, que estoy intentando abrir una botella
con mucho esfuerzo según se desprende del gesto que tengo
(Málaga, abril de 1981)




Alguien sobra en esta foto y no es precisamente Rosa
(Málaga, abril de 1981)


Después de pasar unos días en Málaga y tal como estaba previsto, Rosa se fue en coche con Ramón, Ani y Concha a Granada. Yo no pude ir porque tenía que incorporarme a un trabajo como comercial de una pequeña empresa dedicada a la venta de sistemas contra-incendios y puertas blindadas. Pero hete aquí que sólo duré un día. Cuando me enteré de que mi labor consistiría en la búsqueda, puerta a puerta, de potenciales clientes, salí escopetado, y es que para esa función no estoy genéticamente programado, no valgo ni lo más mínimo.



Granada

Pues Chico, el mogollón de gente se deshizo. Fueron a buscarme a las 9'30 Ramón, Ani y Concha. Merche tuvo que marcharse por lo del trabajo y Luis se fue con gripe con ella. Hace un ratito se han ido los de Valencia y quedamos Concha y yo que salimos a las diez en litera para Madrid.

¡Qué pronto se acaba lo bueno!. Estoy tan mustia como el ramo de rosas que me llevo conmigo. Gracias por haberme hecho pasarlo tan bien y por quererme tanto. Ha sido todo tan bonito como deseaba. Sólo ha faltado que pudiéramos pasar juntos más días, aunque quizás no está bien acostumbrarse mucho a lo bueno.

Te escribo porque es la única forma que tengo de estar contigo un rato, pero la verdad es que no tengo nada que contarte.

Me he levantado a las 9 y he ido con mi hermano Ramón a la Alhambra. El ha ido todos los días. Hemos paseado y he deseado estar contigo. Cada vez que voy a la Alhambra me gusta más.

Ahora estoy totalmente idiotizada y vivo de los recuerdos de los días que hemos pasado juntos, te he conocido un poquito más y te quiero mucho más, no está mal ¿verdad?

Bueno, mil besazos y un abrazo muy grandote.

Rosa

Carta de Rosa sellada en Granada el 24 de abril de 1981.
En el mismo sobre venía otra carta de Concha,
que también se lo pasó muy bien en Málaga
y me dice cosas bonitas

 




En Gibralfaro (Málaga, abril de 1981)



How can I tell you
(Cat Stevens)

 

How can I tell you
that I love you, I love you
but I can't think of right words
to say

I long to tell you
that I'm always thinking of you...
I'm always thinking of you,
but my words just blow away,
just blow away

It always ends up to one thing, honey,
and I can't think of right words
to say

Wherever I am, girl,
I'm always walking with you,
I'm always walking with you
but I look and you're not there

Whoever I'm with,
I'm always, always talking to you,
I'm always talking to you
and I'm sad that you can't hear,
sad that you can't hear

It always ends up to one thing, honey,
when I look and you're not there

I need to know you,
need to feel my arms around you,
feel my arms around you
like a sea around a shore

Each night and day I pray
in hope that I might find you,
in hope that I might find you,
because heart's can do no more
can do no more

It always ends up to one thing, honey,
still I kneel upon the floor

How can I tell you
that I love you, I love you
but I can't think of right words
to say

I long to tell you
that I'm always thinking of you...
I'm always thinking of you,
but my words just blow away,
just blow away


It always ends up to one thing, honey
and I can't think of right words
to say
Cómo puedo decirte
que te amo, te amo
pero no puedo encontrar palabras adecuadas
para decírtelo

Hace tiempo que quiero decirte
que siempre estoy pensando en ti....
siempre pensando en ti,
pero mis palabras se las lleva el viento,
sí, se las lleva el viento

Siempre es así, cariño,
y no puedo encontrar palabras adecuadas
para decírtelo

Donde quiera que esté, chica,
siempre estoy caminando contigo,
siempre caminando contigo
pero miro a mi alrededor y no estás

Sea con quien esté,
siempre, siempre estoy hablando contigo,
siempre hablando contigo,
y me da pena que no puedas oirme,
pena de que no puedas oirme

Siempre es así, cariño,
cuando miro a mi alrededor y tú no estás

Necesito conocerte,
necesito sentir mis brazos abrazándote,
sentir mis brazos abrazándote
como el mar baña la playa

Cada noche y día rezo
con la esperanza de que pueda encontrarte,
con la esperanza de hallarte,
porque mi corazón no puede más,
no puede más

Siempre es así, cariño,
aún me arrodillo en el suelo

Cómo puedo decirte
que te amo, te amo
pero no puedo encontrar palabras adecuadas
para decirtelo

Hace tiempo que quiero decirte
que siempre estoy pensando en ti...
siempre pensando en ti,
pero mis palabras se las lleva el viento,
sí, se las lleva el viento

Siempre es así, cariño,
y no puedo encontrar palabras adecuadas
para decírtelo


Rosa solía cantarme esta canción del disco Teaser and the Firecat, de Cat Stevens,
cuando le daban arrebatos amorosos, y ahora, cuando la oigo, lloro a moco tendido
y me corre una culebrilla por todo el cuerpo (Traducción libre:
Juan Rodríguez de Tembleque)

 


Portada del disco Teaser and the Firecat,
de Cat Stevens

 

 



En proceso creativo, disculpen los posibles cambios, erratas, lagrimones, etc.

 




De Vez en Cuento

d e v e z e n c u e n t o . w e b s . c o m

Rosa