Rosa fermosa

 


Rosa en el porche del carmen de Mariano, tío de mia amiga
Maribel García Fajardo, una preciosa casa en el barrio de Albaicín
de Granada, frente a la bella Alhambra
(Foto: JRT, 1983)


Era un día soleado de primavera del año 1983. Íbamos en coche a Las Alpujarras con Luis y Ángela, también venía Maribel, que se quedaría en Granada en casa de su tío Mariano, el cual vivía en un carmen del Albaicín. Cuando después de transitar por callejuelas enpinadas y laberínticas llegamos a la casa del tío Mariano para dejar a su sobrina, éste nos recibió y acogió con los brazos abiertos y nos invitó a comer. Fue muy divertido e interesante conocerlo, y de nuestra pequeña estancia en su casa tengo un recuerdo maravilloso e imborrable. Comimos en el porche, rodeados de glicinias en flor, huevos fritos con chorizo y patatas que nos supieron riquísimos. Previamente nos había ofrecido un vino dorado y dulce, parecido al de Cómpeta (Málaga), del que dimos buena cuenta. De repente todo empezó a tomar un cariz mágico. La Alhambra, majestuosa, imponente, vibrante... El olor penetrante de las glicinias. Nuestra propia elocuencia, fruto de la ingestión de alcohol en ayunas, acompañada de una risa floja y descontrolada derivada de la toma de consciencia del feliz estado etílico que, sin apenas darnos cuenta, habíamos alcanzado y que agrandaba el fenomenal estado de gracia en el que ya nos encontrábamos por el caluroso recibimiento, el bello e incomparable marco físico en el que estábamos y los ingeniosos comentarios e historias que nos contaba el tío Mariano, personaje culto e ilustrado, aparentemente sabio y epicureo, con pinta de haber sido algo bohemio en su juventud. Mientras preparaban las viandas nos enseñó amablemente su vivienda, diseñada, amueblada y decorada con muy buen gusto hasta en los más pequeños detalles, y en ella el Santa Santorum, la Capilla Pichina, una pequeña sala con frescos en las paredes repletas de escenas eróticas, lugar de reunión y encuentro, tertulias y diversión con los amigos. En fin, lo dicho, una inolvidable parada en el camino... Al cabo del tiempo, de paso hacia Málaga y aprovechando que venía con nosotros Maribel, repetimos la jugada, pero ya no fue lo mismo. Parte del Carmen lo había convertido en un restaurante que llevaba a medias con un socio. La comida no fue improvisada, sino a la carta, formal. Y o no estaba el tío Mariano, o apenas le vimos. Segundas partes casi nunca fueron buenas



Ángela en el porche de la casa del tío Mariano (Albaicin, Granada).
Al fondo, La Alhambra; a la izquierda, en un nicho de la pared,
asoma una escultura grecorromana



Luis y Rosa en el mismo lugar. Aunque la calidad de la foto es mala,
en su parte superior se pueden apreciar las glicinias, que se ven
mucho mejor en la imagen parcial del carmen que he colgado
en Rosa en las Alpujarras



Luis y Rosa la mar de contentos. Rosa parece que tiene
un cigarro en su mano izquierda

 



En la piscina de los Pecci, un oasis en Calera y Chozas
y muchas leguas a la redonda, escuchando música
con nuestro primer walkman
(Foto: JRT, años 80)


Cuando Rosa y yo empezamos a tontear, conoció a uno (creo que se llamaba Julio) que frecuentaba la Vía Láctea, tenía pinta maja y le gustaba. Era arquitecto o estaba en vías de serlo. Pues bien, este mozo le dijo un día que tenía una nariz perfecta y preciosa, que se ajustaba al canon de belleza clásico. Rosa, por supuesto, se ruborizó y supongo que se sentiría halagada. Desde entonces su nariz, en la que yo probablemente no había reparado apenas por la típica ceguera de joven enamorado, adquirió para mí otra dimensión, se desveló como un pequeño gran tesoro insospechado. Hoy, al colgar esta foto de su perfil, he vuelto a recordar aquel episodio y no puedo por menos que alabar el buen gusto de quien tuvo el conocimiento y la perspicacia necesarios para hacer tal valoración

 

Retrato para la orla familiar con motivo de la bodas de oro de mis padres




Probablemente en Málaga, durante alguna celebración familiar.
A Rosa le gustaba mucho llevar el pelo corto, sobre todo en verano.
Hubo un tiempo, cuando empezó a tener canas, que se lo tiñó,
unas veces de negro, en alguna ocasión creo
que con mechas azules; otras rojizo
(Foto: JRT, años 90 ?)




En casa de sus padres durante una cena familiar.
Rosa con las mejillas coloradas por el vinillo que se había tomado.
Tenía la piel muy blanca y suave, era una gozada acariciarla.
Se ruborizaba fácilmente cuando tomaba algo de alcohol,
estaba acalorada o vivía determinadas situaciones.
Alberche, diciembre de 2008

 


En casa de sus padres durante una cena familiar.
Alberche, Toledo

 


En casa de sus padres durante una cena familiar.
Alberche, diciembre de 2007

 


Conversando, a la hora de las cañas, en la terraza del bar de Rosi (Alberche).
Rosa lleva puesto el collar de malaquita que se compró en Estambul




En casa de sus padres, sobremesa de cena familiar.
Ojea un CD de música étnica de la colección Putumayo Worl Music
que alguien, tal vez algún amigo invisible, me regaló.
Alberche, diciembre de 2007




En nuestra casa, junto a la ventana del salón, como en las fotos en blanco y negro
que le hice cuando empezamos a vivir juntos. Febrero, 2011


Rosa, salvo rarísimas excepciones, nunca se pintó ni maquilló. Las pocas veces que lo hizo fue siempre bajo presión y por tontuna, o al principio, craso error, por ver si a mí me gustaba así más, vaya ser que me fuera a perder algo bueno. Pero no, en general no me gusta que las mujeres se pinten, y menos aún si son jóvenes; si acaso, según quién, un poco de rimel en los ojos. Además no soporto el olor de las barras de labios y mucho menos el de los polvos de maquillaje, tampoco el de los perfumes y el de la mayoría de las colonias. Me parece absurdo camuflarse, querer aparentar o tratar de ser lo que no se es. Imagino por el contrario que nada puede superar la belleza de una mujer enamorada y feliz recién duchada antes o después de hacer el amor. Y en ocasiones me pregunto cómo lo llevan o qué sienten los hombres que conviven o han tenido alguna aventura con mujeres de doble aspecto, el artificial y el natural; acostarse con una mujer y levantarte con "otra", a menudo tan poco parecida

 


Chapuzón en la piscina de los Pecci, Calera
(Foto: Concha González, 2009 ?)




De nuevo en la terraza del bar de Rosi Mora,
esta vez por la noche, tomando un refrigerio




En casa de mis padres durante una cena familiar.
Fin de año de 2010

Siempre ha tenido mucha maña, gracia y elegancia
colocándose el chal o cualquier otra prenda de vestir afín.
A mi madre le maravillaba

 


En un restaurante de Madrid al que fuimos
con mi sobrino Antoñito. Febrero de 2012
(Foto: JRT)

 

 

En proceso creativo, disculpen los posibles cambios, erratas, lagrimones, etc.

 


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