Rosa entre amigos (IV)

 


Rosa con su amiga Sue en País de Gales (1990)


No sé como Rosa conoció a Sue y a Geron, ambos de Oxford, ni si siquiera si primero conoció a Geron y luego a Sue, o al revés. Geron tan solo chapurreaba algo de Español, pero Sue se defendía bastante bien; así que el intercambio lingüístico estaba asegurado. Unas veces Rosa iba a pasar unos días a la casa de Geron o de Sue, y otras ellos venían a la nuestra, cada uno por su lado. Pero hubo un tiempo en que debieron de ser medio novios. Bastantes años más tarde Sue se casaría con Tony y formaría una familia tal como deseaba. Como cuento más abajo, a Geron un día se le cruzaron los cables e inesperada e inexplicablemente rompió una larga amistad con Rosa...

Con Sue, en cambio, la amistad duró hasta el final de sus días. Le tenía un gran aprecio y cariño, extensible a toda su familia. De soltera vino a nuestra casa en varias ocasiones, y de casada, con sus hijos, alguna que otra vez. También la familia entera pasó unas vacaciones de verano en el Rincón de la Victoria (Málaga), en el piso de nuestra amiga Pili. Según decía Rosa y yo lo corroboro, Sue es un tanto caótica y siempre, siempre, anda agobiada por el trabajo; sin embargo tuvo tiempo y talento para educar requetebien a sus hijos, que por cierto son majísimos. A Tony no lo conozco personalmente pero por las referencias que tengo de él debe ser una gran persona.



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A la izquierda, Yolanda y Rosa con Jonathan; y a la derecha Sue, Jonathan y yo
Parque del Retiro, Madrid. Años 90

 

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En nuestra casa con Jonathan. Madrid, años 90 (Fotos: JRT)

 


En nuestra casa, varios años más tarde, sirviendo su exquisita paella.
Al fondo, Jonathan (Foto: JRT)




Con Sue y sus hijos, Jonathan, Zara y Steffan, en nuestra casa. Octubre de 2010

 


Rosa en una bolera de Madrid con Ana, Clara, Alejandra, Zara,
Steffan y Jonathan, que se está cubriendo la cara con una bola.
Detrás también salimos Carmen y yo. Octubre de 2010



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Seteffan y Zara jugando a los bolos en el mismo lugar. Octubre de 2010 (Fotos: JRT)

 


Con Ana, Clara, Alejandra y Steffan.
Detrás están Carmen y Enrique

 


Rosa con su ex-amigo Geron (Foto: JRT)

Geron y Rosa eran muy amigos. Rosa fue a su casa en Oxford y él vino a la nuestra en Madrid varias veces. Lo conocí en su primera estancia en dicha ciudad. Con él compartimos amigos, entre ellos Aurorita, íntima amiga de Concha, hermana de Rosa, de la que Geron terminaría prendándose. También le llevamos de aquí para allá para que conociera Madrid y sus alrededores, y alguna que otra vez vino conmigo a Somontes, donde los sábados solía jugar a futbito con Luis y otros amigos, pues le gustaba mucho el fútbol. De la excursión que hicimos a La Granja (Segovia) hay una anécdota muy graciosa. Debía ser verano y hacer calor. Fuimos a ver los jardines del palacio y decidimos subir al "Mar", un estanque grande, que se encuentra en la parte alta, donde se almacenaba el agua para sus famosas y monumentales fuentes y que en tiempos estaba plagado de truchas. Cuando íbamos ascendiendo, de vez en cuando Geron me decía "qué suerte tengo", y yo pensaba "cómo le está gustando, qué bien". Y a la bajada lo mismo. Salimos de los jardines y nos sentamos en la terraza de un bar cercano a tomar un refresco. Geron pidió una cerverza, que se la bebió de un trago, y nada más engullirla nos dijo con cara radiante de satisfacción: ¡qué suerte tenía, qué suerte tenía!. Nuestro gozo en un pozo...

Geron -creo que se puede apreciar en las fotos- tenía un semblante dulce y tranquilo, irradiaba paz; parecía inteligente, aunque inseguro, y sobre todo tenía aspecto de buena persona y creo que lo era, por eso nos resultó incompresible e imposible de asimilar lo que se sucedió varios años después. De la noche a la mañana, sin motivo alguno ni mediar explicaciones, pero ya bajo la órbita y el influjo de la imprevisible Aurorita, con la que se había casado y tenido una niña; le dijo a Rosa por teléfono que no quería saber nada de ella. Rosa, que le tenía en gran estima, le pregunto que por qué, pero no hubo respuesta. Previamente, así mismo sin ninguna razón aparente, Aurorita dejó de hablar a Concha, su amiga de casi toda la vida. A Concha le dolió, aunque como la conocía muy bien sabía que de ella podía esperarse cualquier cosa por descabellada e ilógica que fuese. Pero para Rosa lo de Geron fue un tremendo shock del que tardó bastante tiempo en recuperarse. Lo pasó realmente mal. Durante meses, quizás años, trató inúltimente de buscar alguna posible causa que pudiera justificar la decisión de Gerón, sin embargo por más que se esforzó, reflexionó y le dió vueltas a la cabeza no la encontró; incluso soñaba o se depertaba por las noches pensando en el desplante, a todas luces irracional. Porque una cosa era lo que hubiera ocurrido entre Aurorita y Concha, que se según ésta no pasó absolutmanete nada, al menos que ella sepa, y otra que Geron pusiera fin a una amistad de muchos años porque sí, sin más. Muy fuerte..., y triste también. No se lo perdono. Hasta me planteé borrarle de mi memoria y de nuestra historia y que no apereciera aquí; pero en el fondo siento por él una gran pena. Que Aurorita lo tenga en su gloria, y viceversa.


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Comiendo en un bar de Oxford, junto a uno de sus canales, con Geron
y Alberto Canto y familia, que también andaban por allí ese verano
(Fotos: JRT, años 90)



De izquierda a derecha, Conrard, Geron y Rosa
en la entrada de la casa de Geron. Oxford,
primera mitad de los años "90"
(Foto: JRT)


Rosa conoció a Conrad a través de Geron y siempre que hablaba de él decía que era una persona muy inteligente y culta. Al contrario que Geron y sobre todo Sue, no sabía nada de Español, pero hablaba un perfecto Inglés que hasta yo conseguía entender. Me caía bien. Era amigo de Athur, un señor mayor con el que Rosa hizo muy buenas migas. La vez que fui con Rosa a casa de Geron, Athur acababa de fallecer y fuimos a su entierro acompañando a Conrard.




Rosa con su amigo Athur, al que conoció
a través de Conrad, en Oxford

 

 

 


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