Rosa entre amigos (III)




En casa de Pilar Cadierno (primera por la izquierda), a la que admiraba,
con Juan Ignacio y Ana Gloria

 

...me considero muy afortunada de haber conocido a Rosa, que además de compañera ideal,
también ha sido para mí una entrañable amiga
(Pilar Cadierno)

 


Con compañeros, y sin embargo amigos, del Departamento de Inglés de la Escuela Oficial
de Idiomas de San Fernando de Henares, con los que se reunía de vez en cuando.
De izquierda a derecha y siguiendo el sentido de las agujas del reloj:
Joaquín, Juan Ignacio, Pilar, Ana Gloria, Martín y Rosa

 

Una profesora vocacional

Rosa era maestra (1976-1979), profesora de Educación Básica en la especialidad Lengua Española e Idiomas Modernos, y trabajó como tal en colegios privados. Sgún consta en su Vida Laboral, trabajó en los colegios Santa María (1981-1983), Pax SL (1984-1986) y Mater Purísima, en este último caso sólo 29 días, del 15 de septiembre al 13 de noviembre de 1989.



Con alumnos de primaria en una excursión. Probablemente se trate de alumnos del colegio
Santa María, que estaba situado en la calle Virgen de Nuria esquina con la calle Virgen del Sagrario, junto al Paque de Calero. La Sánchez hace referencia a él en su testimonio

Rosa ya trabajaba y cuando por fin obtuve el título me proporcionó trabajo
en un colegio “inolvidable”. Al otro lado del Parque en unos bajos que no reunían las condiciones, nos aplicamos “a cambiar el mundo” con los niños más variopintos del barrio.
Seguramente éramos la oferta educativa más moderna y experimental...
(Ana Sánchez)

Tras quedarse en paro en 1986 y aprovechando el subsidio por desempleo, empezó la carrera de Filosofía y Letras en la especialidad de Filología Inglesa, licenciándose en 1989. Casi a la par preparó, junto con sus amigas Marisa y Yolanda, las oposiciones de Escuelas de Idiomas y las de Instituto, que aprobó el mismo año (1989). Primero se examinó de las de Escuelas de Idiomas y salió bastante contenta de la prueba. Luego se presentó a las de Instituto, pero hacía calor, que la dejaba cao, y como pensaba que había aprobado las otras, estuvo a punto de salirse. No lo hizo por mí, para que no la regañara, porque yo andaba por allí esperándola, apoyándola. Y eso que le tocó el tema de programación, que no había estudiado ni falta que le hacía. Vencida la pereza y en base a su formación, experiencia en la enseñanza y don natural; improvisó y ordenó las ideas, hizo un esquema y entró en la sala a desarrollarlo con gran entusiasmo y soltura, y en un fluido Inglés, como si estuviera impartiendo una clase magistral en la Universidad de Oxford. El tribunal debió alucinar y le puso un sobresaliente, creo que la máxima nota o una de las más altas. En las otras sólo sacó un aprobado.



Rosa y Yolanda con Marisa y sus churumbeles
el 1 de julio de 2002


En condición de funcionaria interina y como Profesora Agregada de BUP, primero trabajó un año (curso 1989-1990) en el Instituto de Bachillerato de Pozuelo de Alarcón III, y luego otro (curso 1990-1991) en el Instituto de Bachillerato "El Greco" de Toledo en horario de tarde. A esta ciudad iba y venía en coche todos los días. Aunque tenía el carné de conducir desde hacía cierto tiempo (su padre, muy inteligentemente, se empeñó en que se lo sacara y la enseñó a conducir) no tenía apenas experiencia, porque nuestro único coche hasta entonces, un Dos Caballos, lo conducía exclusivamente yo. Menos mal que estaba recién estrenado el autovía Madrid-Toledo, que a la vuelta por la noche no había mucho tráfico y que ese mismo año nos habíamos comprado un BMW 318 i de segunda mano (o más), que nos trajo de Alemania mi concuñado Manolo en plena fiebre de importación de coches de alta gama del mercado de ocasión alemán. Aun así, como regresaba a casa sobre las diez y al principio no tenía mucha soltura conduciendo, la preocupación estaba servida, especialmente las noches del crudo invierno, y al menos una vez, que yo recuerde, el coche la dejó tirada. Ese año se hizo conductora.

Posteriormente trabajó otro año (1991-1992) en prácticas, pero ahora en la Escuela Oficial de Idiomas de Getafe. En otoño de 1992 fue nombrada funcionaria de carrera del cuerpo de Profesores de Escuelas Oficiales de Idiomas y funcionaria de carrera del cuerpo de Profersores de Enseñanza Secundaria, pero con buen criterio a mi juicio se decantó por lo primero. Tras solicitar y obtener la excedencia como Profesora de Enseñanza Secundaria, concursó a escuelas de idiomas siendo destinada provisionalmente a la de Ciudad Lineal en Madrid capital, donde se incorporó para el curso 1992-1993. Allí conocería a su amiga Matilde con la que poco después coincidiría de nuevo en la escuela de San Fernando de Henares, donde Rosa trabajó desde 1993 hasta el final de sus días.

Le gustaba su trabajo y valía para él. Probablemente no era la que más Inglés sabía, pero si la que mejor lo enseñaba. Sus clases eran dinámicas, interactivas, amenas. No había tregua ni descanso y se pasaban las horas sin darte cuenta. Lo sé porque me lo han dicho, y porque he tenido la fortuna de conocer algún caso similar cuando estudié Inglés en el Instituto Británico. Debería ser la norma, pero desgraciadamente no lo es. Hay profesores soporíferos, otros que no tienen ni idea, muchos que no saben enseñar. Una pena, porque no creo que haya nada tan bonito, motivante y reconfortante como transmitir conocimiento útil.

Rosa era una profesional como la copa de un pino, se preparaba las clases a conciencia, estaba aprendiendo y reciclándose continuamente, caso por ejemplo de la informática y de las nuevas tecnologías de la información. A pesar de su edad, fue una de las primeras en ponerse al día en esta materia, incorporándola a sus clases como herramienta de trabajo (especialmente meritorio es la creación y mantenimiento de su web Fun and Roses). Siempre andaba buscando artículos, libros, audios, películas y vídeos que pudieran ser útiles para sus clases y sus alumnos. El vídeo, el DVD, la parabólica, la televisión plana con USB y demás, fueron entrando en casa por "necesidades del servicio docente".

Un año (1996) la nombraron directora de la escuela, y fue por imperativo legal porque ella no tenía ninguna aspiración o inquietud en este sentido; y sin embargo para varios de sus compañeros (personal administrativo y auxiliar inclusive) ha sido la mejor directora que han tenido. Se dedicó a esta tarea en cuerpo y alma, pero cuando acabó su compromiso dejó la dirección, que pasó a manos de Maite Imbernón, también una persona de gran valía que, creo recordar, le pidió a Rosa que fuera Jefa de Estudios. Al poco tiempo defenestraron a Maite injustamente y de malas maneras, aprovechando la ley pepera que cambió el sistema de elección de los directores, que paso de ser potestad del Claustro y del Consejo Escolar a ser básica y sibilinamente, pues se monta un paripé, discrecional de la Consejería de Educación, la vil dedocracia. De culo cuesta abajo.

Aparte de estos episodios, Rosa fue casi siempre Jefa del Departamento de Inglés. Aunque tampoco tenía ningún interés, prefería serlo ya que, en los contados casos que no lo fue, se desesperaba por la falta de criterio y de organización, por lo mal que se hacían algunas cosas; y cuando surgían los consecuentes problemas terminaban pidiéndole ayuda para solucionarlos, y al final trabajaba el doble por amor al arte. El dinero que le pudiera reportar el cargo le importaba un comino, porque no tenía necesidad, pero no lo podía soportar, era algo visceral; estaba llena de sentido común, que por lo visto es algo del que carecen muchas de las personas que asumen responsabilidades públicas.

Rosa se preocupaba y lo daba todo por sus alumnos. Cuando le tocaba corregir no encontraba el momento, antes se le ocurría mil cosas que hacer (limpiar la casa, cocinar, etc.). Y es que lo pasaba mal, sufría cuando veía que había alumnos que no daban la talla. Y en los exámenes lo mismo, como si fuera ella la que se estuviera examinando (*). Todo lo que diga es poco, y lo mejor es leer los comentarios que dejaron sus alumnos y compañeros en su blog y que poco a poco irré transcribiendo aquí, o los que directamente me están enviando a DVEC. Qué mejor que ellos.

Muchos se han sorprendido cuando en su despedida dijo que le gustaría que le recordasen como una buena profesora y una buena persona. Por razones varias les costaba dar crédito a lo que estaban leyendo. A mí también. Pero Rosa lo sentía así, era una persona verdaderamente humilde, incluso a veces se sentía mediocre, y lo solía decir con cierta frecuencia, sobre todo por su falta de creatividad artística. Incluso a menudo se cuestionaba si los piropos que le decían antiguos alumnos eran sinceros. Y sin embargo era una artista dando clases, cocinando, bailando, etc., y tenía gran sensibilidad y conocimiento para valorar todo tipo de arte. Y como persona en su conjunto era, como diría mi amigo Manolo Santonja, "atómica"; y por encima de todo, buena.

Casi todas las bondades de su personalidad que pueda decir yo desde mi ceguera de enamorado, las van diciendo otros, que la conocieron, desde una perspectiva más objetiva. No obstante sí quisera hablar aquí de su honradez, honestidad, coherencia y sentido de la justicia y de otros rasgos de su carácter, quizás más íntimos o menos conocidos, que seguro afloraron alguna vez en su relación con los compañeros de trabajo, alumnos y amigos.

No era nada retorcida, tampoco rencorosa: ni lo más mínimo. Su punto débil, las rabietas, en ocasiones muy fuertes, se le pasaban en un pis-pás, especialmente dando clases. Cuando teníamos broncas, que las hemos tenido y a veces muy gordas (en los últimos años, a menudo, por cosas tontas o insignificantes, como suele ocurrir entre parejas que llevan viviendo mucho tiempo juntas cuando se van haciendo mayores), estaba deseando que llegara la hora de que se tuviera que ir a la escuela, porque salvo excepciones, en que las tenía muy agarradas, venía como nueva. En este aspecto las clases hacían las veces de bálsamo curativo.

Siempre generosa, dispuesta a ayudar. En cambio nunca quería molestar, perdir favores le costaba un montón. Incluso viajando evitaba preguntar en caso de duda. Con lo fácil y útil que es, con la de amigos que puedes hacer y lo satisfechas que algunas personas se quedan sintiéndose a su vez útiles al poderte ayudar, especialmente las que más solas se encuentran. Aunque tampoco hay que pasarse.


...cómo es posible que Rosa dudara de que fuera una excelente profesora y una gran persona.
Tuve la gran suerte de ser su alumna. Ha sido una de las mejores profesoras que he tenido nunca.
Trabajadora, organizada, siempre con una sonrisa, siempre dispuesta a ayudarte, siempre motivándonos…
Aún conservo apuntes y redacciones que me corrigió. Me gusta consultarlos de vez en cuando,
porque me siguen siendo de gran utilidad. Sus clases eran amenas y le gustaba premiar el esfuerzo.
Nos alentaba a leer novelas en inglés, ponernos retos, superarnos y aprender.
Cuando dejé de ser su alumna y me la cruzaba por el pasillo, siempre me llamaba por mi nombre
y me preguntaba qué tal me iba todo. Eso ya decía muchísimo de ella.
Simplemente, se hacía querer, se ganaba el cariño de sus alumnos
y su alegría y positivismo eran contagiosos
(Elena)

 


En una cena con compañeros de la Escuela Oficial de Idiomas de San Fernando de Henares
De izquierda a derecha, en la primera fila: Maite, Juan Ignacio, Pilar, Victoria, Rosa, Matilde y Alberto;
y en la segunda: Christa, Rosalía, Mari Tere, Lourdes, Martín, Rosa Mari y Joaquín
(Foto gentileza de Maite Imbernón)



Los mismos que en la foto anterior, pero sin Lourdes y con Rosa mirando a cámara
(Foto gentileza de Maite Imbernón)



Con sus amigas Eva (izda.) y Lolilla, profesora y alumna,
respectivamente, en la puerta de la Escuela de Idiomas


...no sólo experimenté en primera persona sus dotes como profesora: conocimiento,
dedicación, recursos didácticos, dinamismo, entusiasmo, expresividad, capacidad para motivar y divertir, etc. etc.,
sino también esa energía con la que se enfrentaba a la vida en general y a su querida profesión en particular,
y que le hacía empezar y acabar cada clase con una sonrisa (Luis Solance)




En el viaje que organizó a Londres con alumnos en mayo de 2009.
De izquierda a derecha: Irene, Rosa y "Lolilla"

 


Con compañeros de la escuela en una de las múltiples manifestaciones
en defensa de la enseñanza pública. De izquierda a derecha:
Maite, Ana Gloria, Alberto, Rosa y Carol.
Venceremos !

 

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Rosa, ya enferma y con cara de luna llena, abrazada muy cariñosamente por Matilde (izda.), por Maite (dcha.)
y por ambas a la vez en la Casa de Campo de Madrid (Fotos: JRT, primavera de 2013)



 

 

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